¡¿QUIÉNES SON?!
Con su permiso o sin él, nos vamos a presentar. Somos una librería que supo ser un videoclub. Sí, allá por los noventa y un poquito más, la gente no se suscribía a plataformas para ver películas. Lo que hacías era acercarte a un videoclub y elegir la película que ibas a alquilar para el finde (si la comprabas, eras clase alta y no lo sabías).
Tomabas la decisión más difícil de tu fin de semana: si no te gustaba, fuiste, porque no podías apretar el botón de volver atrás y elegir una nueva. Por eso, el tipo del videoclub era clave en tu vida.
Santo Domingo se llamaba así desde que era un videoclub. Sus dueños eran Fernando y Enrique, dos hermanos, como nosotros, que se habían convertido en los tipos en los que el barrio de Caballito confiaba para alquilar las pelis del finde. Resulta que Fernando y Enrique son nuestro papá y nuestro tío, respectivamente.
Enrique todavía camina por las calles de Caballito y lo reconocen. “¡Enriqueeeeeeee!”, le gritan; es que nadie se olvida del tipo que te alquiló Kill Bill, El Padrino o guardó el secreto de que eras más de buscar películas en el sótano (guiño, guiño, xxx).
Pasaron los años, unos cuantos, y Santo Domingo fue otras cosas. Mutó en ferretería, unidad básica y otras más. Pero volvió a ser Santo Domingo, solo que en forma de librería. Los dueños mantienen el mismo apellido, solo que son un poco más bajos.
Sean bienvenidos a nuestro lugar favorito en el mundo. Ojalá se convierta en un lugar especial también para ustedes.

